El republicano Kevin McCarthy fue elegido finalmente presidente de la Cámara Baja de Estados Unidos tras 15 votaciones, después de convencer a un número suficiente de congresistas ultras de su propio partido que se negaban a apoyarlo.
La abstención de seis republicanos rebeldes abrió el camino poco después de la medianoche a la elección de McCarthy como presidente de la cámara con 216 votos, tras cuatro extenuantes jornadas que llegan hoy a su punto final con esta victoria que pone fin al caos vivido en el Congreso estadounidense.
Al igual que en la votación previa y a diferencia de las trece primeras, los republicanos radicales no presentaron ningún candidato alternativo a McCarthy, quien se batió en esta última ronda con el líder de los demócratas en la cámara, Hakeem Jeffries, que recibió 212 votos al igual que en las rondas previas, así lo indica EFE.
En esta votación definitiva, seis republicanos ultras optaron por la abstención, lo que abrió el camino a la elección de McCarthy, al reducirse el número de votos que necesitaba para ser elegido.
Pese a que no convencía a todos en su propio partido, Kevin McCarthy era el candidato más predecible entre los republicanos para convertirse en el presidente del Congreso de EEUU tras años liderando el partido en esta cámara, pero nada salió a la primera como esperaba, y ha acabado haciendo historia.
Ha necesitado quince votaciones para resultar elegido después de que una veintena de republicanos ultras se negaran a apoyarlo. Hacía exactamente un siglo que un «speaker», como se conoce en inglés al presidente de la Cámara Baja, no era elegido en la primera votación.
McCarthy nunca ha sido una figura de pleno consenso: en 2015, con los republicanos liderando la Cámara, renunció por sorpresa a posicionarse en la cima de su partido en el Congreso por falta de apoyos internos suficientes.
En esta ocasión, decidió lanzarse a la piscina tras las elecciones de noviembre y no se ha echado atrás, pese a que las cuentas no han estado a su favor hasta el último momento para recibir los votos necesarios para ser ratificado.


