Con información de EFE 

“Les aviso que viene más. Pronto se van a enterar. Vamos a llamar a sesiones extraordinarias en el Congreso de la Nación y enviar un proyecto de ley para la modificación del Estado”, así lo anunció el jueves el presidente de Argentina, Javier Milei, luego de haber presentado en cadena nacional de radio y televisión un ambicioso proyecto que prevé reformar más de trescientas normas y leyes.

La intención del mandatario ultraliberal, de profesión economista, es desregular los sectores de la economía que a su juicio están atenazados por una maraña de disposiciones burocráticas y proteccionistas que impiden que repunte la inversión productiva y que la actividad económica se fortalezca.

“Hemos detectado, entre leyes, regulaciones y demás normativas que dificultan el funcionamiento de la economía y una sociedad libre, cerca de 380.000 regulaciones. Queremos desmontar esa máquina de impedir”, fueron parte de sus palabras.

Pero la batería de medidas para desregular la economía y el sector público fue recibida con desagrado por un sector de la ciudadanía.

Después de que el presidente anunciara el plan la noche del miércoles, cientos de manifestantes se concentraron en las inmediaciones de la sede del Congreso de la Nación para continuar con la protesta que horas antes habían llevado a cabo unas tres mil personas que recorrieron las calles del centro de Buenos Aires.

“Puede ser que haya gente que sufra el síndrome de Estocolmo, que está enamorada del modelo que la empobrece”, replicó Milei, para quien el rechazo de una parte de la población a su proyecto es equiparable con la emoción que suscitan las ideas de la izquierda radical.

El mandatario reiteró que, el plan de estabilización anunciado a los pocos días de asumir como presidente el pasado 10 de diciembre tiene como objetivo acabar con el déficit fiscal, principal causante de la acelerada inflación que sufre el país, mientras que el ambicioso programa anunciado la noche del miércoles busca desarmar el entramado regulatorio que a su juicio traba el crecimiento económico de Argentina.