Con información de Diario Las Américas
La familia de Daniel Bermúdez había salido de Venezuela y se dirigía a la frontera con Estados Unidos para pedir asilo cuando el tren de mercancías en el que atravesaban México fue detenido por agentes de inmigración.
Su esposa intentó explicar que su familia tenía permiso para ir a Estados Unidos. En lugar de eso la llevaron en avión a la frontera sur de México, dentro de un incremento de los controles que según autoridades estadounidenses han contribuido a un brusco descenso en los cruces ilegales a Estados Unidos.
Además de obligar a los migrantes a bajar de los trenes, México reanudó los vuelos y autobuses a la zona sur del país y empezó a devolver a algunos a su país natal.
Aunque sea temporal, la reducción en las entradas ilegales es una buena noticia para la Casa Blanca. El gobierno de Joe Biden está bloqueado en sus conversaciones con el Senado sobre las restricciones al asilo, y hay en juego 110.000 millones de dólares de ayudas para Ucrania e Israel.
La agencia mexicana de inmigración envió al menos 22 vuelos desde la región fronteriza con Estados Unidos a ciudades sureñas durante los últimos 10 días de diciembre, según Witness at the Border, un grupo activista que monitorea datos de vuelos. La mayoría salieron de Piedras Negras, que está al otro lado de Eagle Pass, Texas.
México también hizo dos vuelos para devolver 329 migrantes a Venezuela. Ese periodo se vio marcado por la visita del secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, a Ciudad de México el 28 de diciembre para abordar unas cifras sin precedentes de cruces a Estados Unidos.
Las detenciones por entradas ilegales en Estados Unidos desde México cayeron a 2.500 respecto a las más de 10.000 registradas en varios días de diciembre, según las autoridades de Estados Unidos.

