Con información de swissinfo

La extesorera nacional de Venezuela Claudia Patricia Díaz Guillén y su esposo, Adrián José Velásquez Figueroa, fueron condenados el miércoles en EEUU a 15 años de cárcel y tres años de libertad vigilada cada uno por cargos de lavado de dinero. Además, deberán restituir 136 millones de dólares y pagar una multa de 75.000 dólares cada uno, según anuncio el juez William P. Dimitrouleas en Miami.

La Fiscalía había pedido sentencias de no menos de 23 años y 5 meses de cárcel para ella y de 19 años y cinco meses para él. Ambos ciudadanos venezolanos fueron extraditados desde España, país del que también tienen la nacionalidad, en 2022 y en diciembre de ese mismo año fueron declarados culpables de lavado de dinero: ella de dos cargos y el de tres

Díaz Guillén y Velásquez Figueroa fueron personas de confianza de Hugo Chávez -son conocidos como la «enfermera» y el «guardaespaldas» del presidente de Venezuela fallecido en 2013- y se radicaron en España en 2016, según alegan, porque eran perseguidos por el actual mandatario venezolano, Nicolás Maduro.

La Fiscalía los acusó de haber hecho una fortuna de 136 millones de dólares con una red de corrupción que aprovechaba que ella era tesorera nacional (2011-2013) para beneficiarse del sistema de control de cambios vigente en Venezuela por entonces. Esa es la cantidad que, según el juez Dimitrouleas, deberán restituir, además de pagar 150.000 dólares de multa entre los dos.

En un escrito incorporado al registro judicial del caso, la extesorera nacional de Venezuela pidió «compasión» al juez a la hora de imponerles sentencia y subrayó que le hubiera gustado «colaborar» con EEUU pero no pudo hacerlo por carecer de la información que le fue requerida. Díaz Guillén y su esposo se declararon no culpables de los cargos que se les imputaban y no llegaron a un acuerdo con la Fiscalía, como sí hizo, por el contrario, otro venezolano, extesorero nacional y sujeto a la justicia de EEUU, Alejandro Andrade Cedeño, involucrado en la trama de corrupción y sobornos que ellos.