Con información de Miami Diario 

En 1976, el estado de Florida restableció la pena capital, desde entonces se han llevado a cabo 99 ejecuciones. Después de 3 años y medio, el pasado jueves se protagonizó el proceso número 100 tras agotarse todas las apelaciones presentadas por los abogados del recluso para que se suspendiera. El Departamento de Prisiones del estado, que no había recurrido a esta práctica desde el 2019, realizó el procedimiento en la Prisión Estatal de Florida, dando cumplimiento a la orden de ejecución firmada por el gobernador Ron DeSantis, el pasado mes de enero.

La defensa del recluso intentó, por todas las instancias posibles, evitar la ejecución, inclusive acudió a última hora ante Corte Suprema de Estados Unidos para apelar la medida, pero no corrió con suerte. Tras el rechazo de la máxima institución judicial del país, Donald Dillbeck, de 59 años, recibió la inyección letal el 23 de febrero y fue declarado muerto a las 6:13 de la tarde.

Se conoció que, fue encarcelado por dos asesinatos en primer grado. Uno cometido en 1979, cuando tenía 15 años y con un arma de fuego le quitó la vida al policía Dwight Lynn Hall, de 31 años. Esto ocurrió tras fugarse de una granja-prisión donde cumplía cadena perpetua. El segundo incidente ocurrió en 1990 al asesinar a una mujer de 44 años. Faye Vann se resistió al robo de su auto en un garaje de Tallahassee, la capital de Florida, y Dillbeck la apuñaló.

Actualmente, para que un juez apruebe la condena de muerte de un acusado en Florida se requiere del voto unánime del jurado, según lo establece la Corte Suprema de Estados Unidos, la cual estima inconstitucional la condena por mayoría simple.