Con información de EFE
La violencia no da tregua en Haití, como quedó patente cuando se sucedieron las imágenes de cadáveres en las calles de Pétion-Ville, en las colinas de Puerto Príncipe, mientras el país sigue a la espera de que se constituya el consejo presidencial de transición acordado hace justo una semana.
Las circunstancias de lo sucedido en Pétion-Ville no están claras, algunas versiones apuntan a un tiroteo, otras hablan de que se trata de al menos una docena de bandidos abatidos a disparos por la Policía Nacional.
En medio de sangre, los vecinos se arremolinaban en torno a los cadáveres, entre ellos el de una mujer, mientras una ambulancia recogía los cuerpos en plena vía, en los alrededores de una zona dedicada al comercio informal de alimentos y otros productos.
Además, blanco de las bandas fueron algunas zonas de Laboule y Thomassin, barrios acomodados de Puerto Príncipe, donde comercios y residencias fueron asaltados.
También estos días ha sido objeto de robos y actos vandálicos la compañía pública de electricidad Electricite d’Haiti, hasta el punto de que cuatro subestaciones del área metropolitana de Puerto Príncipe y la central de Varreux han quedado destruidas, con la consiguiente falta de suministro en decenas de zonas.
La violencia no se ve frenada ni por el estado de emergencia que rige en el departamento del Oeste (donde está la capital) desde el 7 de marzo, y que se prolongará al menos hasta el 3 abril, ni por el toque de queda extendido una vez más en esta zona hasta el miércoles.

