El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, prometió el domingo durante su primer discurso en el cargo “rescatar” del hambre a 33 millones de personas y de la pobreza a 100 millones de personas, casi la mitad de la población del país. En la misma línea, Lula prometió “reconstruir” el país de las “ruinas” en las que, según apuntó, quedó tras la gestión del ultraderechista Jair Bolsonaro, a quien no citó.
Lula señaló que su equipo de transición hizo un diagnóstico de las cuentas públicas y se encontró con un panorama “atroz”, indica El Carabobeño. Además, Lula da Silva se comprometió el domingo a que no quedarán impunes los responsables por el “genocidio” que causó la pandemia de la COVID-19 en Brasil, donde murieron casi 695 mil personas, a su juicio, “en ningún otro país, la cantidad de víctimas mortales fue tan alta proporcionalmente a la población”.
La ceremonia de investidura se celebró bajo estrictas medidas de seguridad, debido a las amenazas de activistas del bolsonarismo más radical que exigían un golpe militar para mantener al líder de la ultraderecha en el poder.
En el Parlamento estuvieron presentes delegaciones de medio centenar de países y todo el cuerpo diplomático acreditado en el país. Entre los asistentes estuvieron: el rey de España, Felipe IV, y presidentes de varios países como el de Argentina, Alberto Fernández; Colombia, Gustavo Petro entre otros más.



