Con información de Infobae 

Las autoridades japonesas iniciaron una investigación sobre el choque de dos aviones el martes en Tokio, que dejó cinco muertos. El episodio involucró a una aeronave de Japan Airlines y un turbohélice de la Guardia Costera, que se preparaba para despegar del aeropuerto de Haneda hacia la costa occidental, donde se registró un fuerte terremoto.

La Policía creó una unidad especial en el aeropuerto que trabaja por determinar cómo los dos aviones acabaron en la misma pista y, momentos más tarde, colisionaron. Expertos señalaron que, por lo general, para que se produzcan accidentes de esta magnitud suele darse una falla de varias barreras de seguridad e, inclusive, podría haber negligencia. Es por ello que, además de examinar las naves, se entrevistará a los implicados.

“Hay muchas posibilidades de que se tratara de un error humano. Los accidentes aéreos ocurren muy raramente debido a un sólo problema por lo que creo que, esta vez, hubo dos o tres problemas que condujeron al accidente”, declaró el analista de aviación y ex piloto de Japan Airlines, Hiroyuki Kobayashi.

Sin embargo, los investigadores ya tendrían una primera pista sobre la que trabajar. Según pudieron corroborar las autoridades con las transcripciones de las comunicaciones con la torre de control, el avión comercial sí había recibido el permiso de aterrizaje, pero la nave más pequeña no había sido autorizada a despegar. En su lugar, se le había indicado a ésta última que rodeara la pista hasta un punto de espera cercano.

La aerolínea ya había adelantado que sus pilotos habían recibido la orden de “continúe con la aproximación” de los controladores de tráfico aéreo. Por su parte, el capitán a cargo de la nave de la Guardia Costera también aseguró haber recibido la luz verde para ingresar en la pista, aunque luego reconoció que en las grabaciones no se registraba ninguna indicación de esta autorización.

Afortunadamente, las 391 personas que viajaban a bordo del vuelo comercial se salvaron gracias a la rápida evacuación de la nave, pero cinco de los seis tripulantes murieron mientras el capitán logró escapar, pero resultó gravemente herido.